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Un asistente que responde con sus documentos. Y cuando no lo sabe, lo dice.

Su equipo pregunta con sus palabras y el asistente responde solo con lo que está escrito en los documentos de su empresa, citando el párrafo exacto. Si la respuesta no está, no se la inventa: se lo pasa a una persona.

Las mismas preguntas, a las mismas personas.

¿Cuántos días de vacaciones me quedan? ¿Cómo pido que me paguen el kilometraje? ¿Qué hago si me corto? Las respuestas están escritas en algún manual, pero nadie sabe en cuál, y acaban siempre en las mismas dos o tres personas, que dejan lo que estaban haciendo para contestar.

Un chatbot genérico no lo arregla: responde con seguridad cosas que no están escritas en ningún sitio, y en una empresa eso es peor que no responder.

Lo que más se pregunta

  • Vacaciones, permisos y cómo pedirlos.
  • Gastos, kilometraje y reembolsos.
  • Qué hacer ante un accidente o una incidencia.

Cómo funciona, en cuatro pasos.

  1. 1

    Se cargan sus documentos

    Manuales, protocolos y políticas, tal como los tiene. No hace falta reescribirlos.

  2. 2

    Alguien pregunta

    Desde el ordenador o el móvil, con sus palabras, como se lo preguntaría a un compañero.

  3. 3

    Responde citando

    Cada frase de la respuesta lleva el documento y el párrafo de donde sale, para comprobarlo con un clic.

  4. 4

    Si no consta, lo deriva

    Si la respuesta no está en los documentos, lo dice y pasa la pregunta a una persona. Y anota qué falta por escribir.

Véalo funcionar.

Esta es la demostración, con un taller inventado y cuatro documentos: acogida, seguridad, gastos y atención al cliente. Tres preguntas que están en los documentos y una que no: la paga extra.

Fíjese en la última: el asistente no se inventa la fecha. Lo dice, y la pregunta pasa a una persona.

Empresa y documentos ficticios.

Tres reglas que no se saltan.

La IA redacta la respuesta. Si esa respuesta vale o no, lo decide el código.

  • 1

    Cada frase lleva su cita

    La respuesta se compone de frases ligadas al párrafo exacto del documento. Quien pregunta puede abrirlo y comprobarlo.

  • 2

    Sin cita, no hay respuesta

    Si lo que dice el asistente no se apoya en ningún documento, se marca como no respaldado y no se da por bueno.

  • 3

    Derivar lo decide el código

    No se deja a la IA decidir si sabe o no. Si no hay cita, la pregunta se ofrece a una persona, siempre.

Por qué estas reglas no las decide la IA

Qué documentos sirven.

Los que su empresa ya tiene: el manual de acogida, la prevención de riesgos, la política de gastos y viajes, los protocolos de atención al cliente, los procedimientos internos.

Está pensado para la documentación de una pyme: decenas de documentos, no miles. Y le deja, además, la lista de lo que su gente pregunta y no está escrito en ningún sitio.

Lo que no hace.

  • No busca en internet ni responde con conocimiento general: solo con sus documentos.
  • No sustituye a recursos humanos ni a su asesoría laboral. Les quita las preguntas repetidas.
  • No trata datos personales de la plantilla, como nóminas o expedientes. Solo documentación general.

Preguntas frecuentes.

¿Se puede inventar una respuesta?

La IA puede equivocarse al redactar; por eso cada frase va con su cita y el código comprueba que la haya. Si no hay cita, la respuesta no se da por buena y se ofrece pasarla a una persona.

¿Hay que reescribir los documentos?

No. Se cargan como están. Lo que sí hace el asistente es enseñarle qué preguntas no encuentran respuesta, para que usted decida si conviene escribirla.

¿Qué pasa cuando cambia un documento?

Se sustituye el documento y desde ese momento responde con la versión nueva. No hay que volver a entrenar nada.

¿Dónde están mis documentos?

En una instalación solo para su empresa, en servidores de la Unión Europea. Las respuestas las redacta un servicio de inteligencia artificial que no usa sus documentos para entrenarse.

¿Se puede usar desde el móvil?

Sí. Es una página web que funciona en el ordenador y en el móvil, con acceso solo para su equipo.

¿Cuánto cuesta?

Le damos un presupuesto cerrado cuando conocemos sus documentos y cuánta gente lo va a usar. Cada pregunta cuesta menos de un céntimo; lo que de verdad cuenta es el tiempo que dejan de perder las personas a las que hoy se lo preguntan todo.

Díganos las tres preguntas que más le repiten.

Con eso, y con los documentos donde debería estar la respuesta, tenemos para la primera conversación.