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Su empresa funciona porque hay gente copiando datos de un sitio a otro. Eso tiene arreglo.

Estudiamos cómo trabaja de verdad su empresa, procedimiento por procedimiento, y construimos el software que hace ese trabajo sin que nadie tenga que acordarse.

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Con Trelew Labs

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El desorden de una empresa tiene una forma, y casi siempre es la misma.

Un programa de contabilidad que no cubre su caso. Una asesoría que devuelve ficheros. El banco por un lado y el almacén por otro. Y en el centro, una hoja de cálculo que alguien mantiene a mano y que nadie más sabe leer.

Nada de eso está roto. Simplemente no se habla entre sí, y el pegamento son personas.

No sustituimos lo que ya funciona. Construimos la vía por la que circula el dato entre todo ello, de manera que entre una sola vez y aparezca donde tiene que aparecer.

Una factura de proveedor, hoy.

HoyLlega por correoSe imprimea manoSe teclea encontabilidada manoSe archiva en unacarpetaa manoSe busca en elcierrea manoCon un sistemaLlega por correoSe lee solaPropone elasientoUna personaconfirmadecide una persona

Hoy

  1. Llega por correo
  2. Se imprime a mano
  3. Se teclea en contabilidad a mano
  4. Se archiva en una carpeta a mano
  5. Se busca en el cierre a mano

Con un sistema

  1. Llega por correo
  2. Se lee sola
  3. Propone el asiento
  4. Una persona confirma decide una persona
Ejemplo genérico, no el de ninguna empresa concreta. El recorrido real del suyo sale de la auditoría.

Ponga usted las cifras.

No vamos a decirle cuánto se ahorra: todavía no conocemos su empresa. Escriba sus números y véalo.

1320 horas al año

29.040 € al año

Eso es lo que cuesta hoy que el dato entre a mano. No todo se puede automatizar, pero casi nada de esto tiene que seguir siendo humano.

Sobre 220 días laborables al año. El cálculo ocurre en su navegador: no enviamos ni guardamos nada de lo que escriba aquí.

Seis cosas que hacemos.

Ninguna de ellas empieza por la tecnología. Todas empiezan mirando cómo trabaja su gente.

Cuatro estaciones, en este orden.

El error más caro de un proyecto de software es empezar a construir antes de entender qué se hace hoy. Nosotros gastamos el primer tramo entero en mirar.

  1. KM 01

    Auditoría de procesos

    De una a tres semanas

    Nos sentamos con quien hace el trabajo, no con el organigrama. Documentamos tarea por tarea: qué entra, quién lo toca, cuántas veces se teclea lo mismo, dónde se rompe, y qué pasa cuando la persona que lo sabe hacer no está.

  2. KM 02

    Diseño de la automatización

    De una a dos semanas

    Decidimos qué desaparece, qué se automatiza entero, qué se automatiza a medias y qué tiene que seguir siendo humano porque alguien debe responder por ello. Le enseñamos cómo va a funcionar el sistema antes de construirlo.

  3. KM 03

    Construcción

    Por tramos, con entregas cada dos o tres semanas

    Construimos por partes útiles: lo primero que entregamos ya se usa en su empresa. Nada de desaparecer seis meses y volver con un sistema entero que nadie ha probado y que hay que rehacer.

  4. KM 04

    Operación y mejora

    Mientras el sistema esté vivo

    Lo mantenemos, lo medimos y lo ampliamos. Cuando cambia la ley, cuando cambia el negocio o cuando aparece una tarea nueva que se repite, el sistema la absorbe en vez de generar otra hoja de cálculo.

Los plazos son orientativos: dependen del tamaño de su operación y de con cuánta gente podamos sentarnos. El de su proyecto se cierra por escrito en el presupuesto.

Por qué Trelew.

En 1865 un grupo de colonos galeses desembarcó en una costa vacía de la Patagonia. El valle que encontraron, el del río Chubut, era fértil y estaba completamente aislado: lo que producía no llegaba a ninguna parte.

Construyeron los canales que llevaron el agua del río a la tierra, y después el ferrocarril que llevó lo que la tierra daba hasta el mar. La estación de esa vía se fundó en 1886 y se llamó Trelew: en galés, «tre» es pueblo y «Lew» es Lewis, por Lewis Jones, el hombre que empujó aquel ferrocarril.

El pueblo de Lewis. No inventaron el valle ni inventaron el mar: construyeron lo que los conectaba.

Empecemos por mirar cómo trabaja hoy.

La primera conversación es para entender su operación, no para venderle un proyecto. Si lo que necesita no merece la pena automatizar, se lo diremos.